¿De qué va esto?
Esto va de mejorar, en la medida en la que lo que lo permitan las circunstancias. Las circunstancias con el poco tiempo disponible para entrenar, dos peques, el trabajo (y el tiempo para desplazarme hasta mi lugar de trabajo), la ausencia de fármacos, la presencia de suplementos (que son suplementos, no fármacos), el impacto en la alimentación del escaso tiempo para prepararla y la recuperación.
Lo comento punto por punto.
El tiempo disponible para entrenar depende del resto de factores, que no ayudan. Con poco tiempo para entrenar, o lo hago más intenso o me doy más tiempo para recuperar entre series.
Si lo hago más intenso, necesitaré algo más de tiempo de recuperación. Al principio, incrementará las probabilidades de sobreentrenar (con el tiempo).
Si me doy más tiempo para recuperar entre series, el número de series bajará considerablemente y me arriesgo a que el estímulo sea más bajo. Cada uno respondemos de una manera concreta al entrenamiento con cargas, y yo siempre he respondido mejor a un entrenamiento sin mucho descanso; a excepción de los ejercicios más exigentes.
Al principio, buscaré el término medio. Mi prioridad es volver a entrenar con regularidad, no ganar una competición de ningún tipo.
Los que tengáis peques ya sabéis de sobre el impacto que tienen, así que no tiene mucho sentido desarrollar mucho ese punto. Los que (aún) no los tengáis, sabed que ya tenéis (mucho) más tiempo que los demás para entrenar. Cosa normal, por otro lado. Si se da el paso para tener nenes, se hace con todas las consecuencias. Ser padre/madre es una de ellas, y se asume con gusto. Pero implica menos tiempo para otras cosas.
El trabajo a veces tiene una duración predeterminada, y a veces se prolonga porque aparecen fuegos que apagar. Cuando se prolonga, complica mucho las cosas. Se pierde la secuencia normal de transbordos (me muevo en transporte público, para rematar la jugada) y se hace casi imposible entrenar ese día.
El gimnasio al que acudiré no es 24 horas, y tiene un horario bastante limitado los sábados, domingos y festivos. Así que cualquier variación puede acarrear la pérdida de ese día de entrenamiento.
La ausencia de fármacos es fácil de explicar.
¿Estoy a favor?
No.
¿Estoy en contra?
No.
Estoy en contra de que se induzca a su consumo sin advertir de las consecuencias de ello, eso sí. Creo que una decisión que se toma a medias es, siempre, una mala decisión.
Entiendo que es imposible (si, I-M-P-O-S-I-B-L-E) ganar determinadas competiciones sin añadirlos a la ecuación, competiciones en las que en realidad se compite no entre atletas sino entre laboratorios y la capacidad de enmascaramiento de su uso. En ese contexto, son parte de las reglas no escritas y si alguien quiere ya no ganar sino tener posibilidades de competir es normal que recurra a ayudas químicas.
Es lo que hay, y se ha consentido de forma silenciosa desde hace décadas.
También es normal que, en pleno auge de las redes sociales, seáis muchos los que aspiréis a tener determinados físicos. Si ellos pueden, vosotros también. En muchos casos, el uso de este tipo de ayudas es más que obvio; pero, a su manera, también es una competición.
Aparte de que nunca me ha atraído el uso de fármacos, creo que adulteraría la razón de ser de este blog. Hacerlo, en medio de la adversidad, lo mejor posible sin alterar las circunstancias. Y el uso de fármacos alteraría en gran medida las circunstancias.
Los suplementos son harina de otro costal.
Tendré que ir cambiándolos a medida que progrese, porque las circunstancias requerirán el uso de uno y/o de otros. Puedo adelantar que empezaré utilizando creatina, el resto aún está por determinar.
La alimentación es uno de los pilares imprescindibles para todo, y no iba a ser menos en el caso del entrenamiento. Al principio, será extremadamente caótica. Comer lo que uno pueda, cuando y cómo pueda. Espero poder ir ajustándola a medida que me vaya organizando, porque de no hacerlo limitará mucho mi progreso.
La recuperación dependerá principalmente del sueño. Hay otros factores, pero este es el más determinante. Ahora mismo, estoy durmiendo menos de lo que necesitaré cuando entrene de forma regular. Será lo primero que tendré que cambiar, en cuanto me organice.
Por último, no tengo un objetivo claramente definido en el momento de escribir estas líneas. Simplemente, busco hallar la forma de entrenar con regularidad a pesar de las circunstancias. Supongo que podré fijar un objetivo más concreto en unas 3 o 4 semanas.
Mi entrenamiento, al principio, constará de una intensidad baja-media, entrenamiento con cargas progresivas (pero en rangos bajos, hasta que me haya recuperado un poco) y algo de cardio.
Más adelante, en función de cómo me vaya adaptando, definiré un plan de entrenamiento más estructurado.
Básicamente, esto es lo que hay.
Un experimento cuyo desarrollo comparto abiertamente, con la esperanza de pegármela pocas veces (tan pocas como sea posible) y de que esto, salga como salga, pueda ayudar a otros que se encuentren en circunstancias parecidas.
Esa es la intención.