Perder peso no es tan complicado. En este artículo, os doy once sencillas sugerencias para lograrlo con más facilidad. Probadlas, y luego me contáiscómo os ha ido.
1.- Elimina las bebidas carbonatadas
Es sencillo, ¿a que sí?
Pues casi nadie lo hace. Las bebidas carbonatadas lastran el sistema digestivo, ralentizando la digestión y haciendo que esta deje más residuos de la cuenta. Una digestión chapucera no permite ni almacenar los nutrientes que necesitamos en la cantidad apropiada, ni tampoco eliminar lo que nos sobra.
2.- Masticar, no engullir
Tritura bien la comida, no te limites a engullirla sin más. Si facilitas las cosas a tu sistema digestivo, este funcionará mucho mejor y no tendrá que hacer horas extras para completar la digestión.
3.- Elimina la parte blanca del jamón serrano
El jamón serrano es una buena fuente de proteínas, pero la grasa que suele acompañarlo hace que muchos renieguen de ello. Si eliminas lo “blanco”, la parte más grasienta del jamón serrano, tendrás una excelente fuente de proteína a tu disposición con una cantidad relativamente reducida de grasa.
4.- Elimina la bollería de tu dieta
Como ves, hasta ahora todo es muy sencillo. No se trata de hacer grandes sacrificios, sólo de utilizar un poco la sesera. Eliminando la bollería de tu dieta, te será mucho más fácil bajar de peso. O, como poco, quitarte el lastre que añadía esa misma bollería.
5.- No renuncies por completo a la grasa
La grasa es demasiado importante como para prescindir de ella. Al margen de que hay elementos liposolubles (se disuelven/almacenan en grasa) que perderíamos de no ingerirla, contribuye a un elemento imprescindible de toda alimentación; la palatabilidad. Es muy difícil comer algo que no resulte agradable al paladar, y la grasa (en su justa medida, y siendo la apropiada) es un punto clave de la alimentación en lo que a esto respeta.
Además, las células grasas (como casi todas) también mueren. Es decir, también necesitan ser renovadas. Lo que supone ingerir algo de grasa de forma controlada con regularidad.
6.- Controla el azúcar, no lo elimines
El cerebro necesita azúcar TODO el tiempo, es su combustible. Si no ingieres nada de azúcar, vas a tener problemas. El azúcar (entiéndase por esto azúcares rápidos) es también muy importante a la hora de recuperarnos de un esfuerzo físico, cuando el cuerpo necesita recuperar energía con rapidez. Mientras no abuses, el azúcar no será un problema sino un aliado.
Y si renuncias a ello, perderás el peso que no debes perder. El cuerpo empezará a degradar proteína para conseguir combustible, justo lo que no debe pasar nunca; esta es una de las principales razones por las que una persona adquiere un aspecto “fofo” cuando reduce mucho su ingestión calórica. Y por si fuera poco, reduce de forma considerable nuestro metabolismo.
Cuando el cuerpo detecta que las necesidades de energía bajan, baja de revoluciones. Lo que implica mayor dificultad para seguir bajando de peso, porque se entra en una espiral de bajadas continuas de necesidades calóricas que sólo nos llevan a una cada vez mayor dificultad para bajar de peso.
7.- No recurras a una dieta de un solo alimento
Seguramente, hayas oído hablar de la dieta de la alcachofa, la dieta de la piña, la dieta del melocotón, etcétera. Realizar una dieta de este tipo es una completa estupidez, porque priva al organismo de una gran cantidad de nutrientes que necesita A DIARIO. Incluso a corto plazo, una dieta de estas características sólo te puede traer problemas.
La promocione quien la promocione, sin importar para nada cuan famoso/a sea.
8.- Nunca te saltes el desayuno
Me da igual lo que me digas, jamás te saltes el desayuno. Después del ayuno nocturno, el cuerpo necesita nutrientes enseguida. No dentro de dos horas o tres; de inmediato. Sí, ya sé que este es un artículo acerca de la pérdida de peso. Pero lo último que quieres es perder peso limpio (revisa el punto 6), músculo. Ese es el peso que hay que conservar.
Así que desayuna con toda la tranquilidad del mundo, porque el desayuno es, además, la comida que te permite hacer mejores trampas (hallarás algo más de información acerca de esto más adelante).
9.- Queso de burgos: toda la verdad
He elegido el queso de Burgos por su (inmerecida) reputación en las dietas creadas para perder peso. Personalmente, se me ocurren cantidad de alimentos que cumplan mejor esa función que este; pero eso ya lo escribiré en otro momento.
100 gramos de queso de Burgos nos aportan 175 calorías, siendo esta la distribución realizada de la siguiente manera: los hidratos de carbono aportan el 9,14% de dichas calorías, las proteínas el 34,29% y las grasas el 56,57%. Es decir, más de la mitad de las calorías del queso de Burgos las aportan las grasas. Redondeando (porque no es exactamente así), recordad que un gramo de hidratos de carbono y proteína equivalen a 4 calorías y un gramo de grasa a 9.
El queso de Burgos no es tan bueno como dice su (insisto, inmerecida) reputación para perder peso como se supone. Lo mismo pasa con otros alimentos, pero este pretende ser un artículo corto.
10.- Elimina el alcohol.
Vaya, esta ya no es tan fácil como las demás.
No sois pocos los que estáis acostumbrados a la típica cervecita helada, propia de la época, para picotear algo. O a tomar alguna copa el fin de semana. Aunque sólo sea durante un tiempo, prescindid del alcohol. Sus calorías son las más difíciles de eliminar, y, además, si se consume bastante alcohol a menudo el hígado suele tener problemas.
Por no mencionar otros transtornos, archiconocidos y que no necesitan que les demos más publicidad. En serio, soltadlo aunque sólo sea por unas semanas para comprobar los cambios.
11.- Haz trampa.
Una vez a la semana, permítete algún capricho. Una dieta que no permite ninguna libertad, ningún error provocado, no es una dieta; es un castigo, y muchos abandonan precisamente por eso. Si una dieta se sigue siempre a rajatabla, se convierte en un infierno particular y eso es insostenible.
No pasa nada por comer A, B, C o D una vez a la semana. Es más, es bueno sorprender al cuerpo para que este no se acostumbre a nada y se mantenga alerta; manteniendo activa su capacidad de extraer nutrientes de lo que sea.
Ya está, esto es todo. Sí, se pueden añadir más y más cosas pero si lo único que quieres es perder algo de peso, de forma controlada y no pasar penurias por el camino, con esto basta.
Un saludo.